El nacimiento es una de las experiencias físicas y psicológicas más duras y desafiantes que indudablemente tenemos que padecer.
Así que, darle a tu bebé un inicio feliz de su vida es sumamente gratificante. Y ¿cómo hacerlo? Hay muchas cosas que puedes hacer y que ayudan a disminuir ese shock que provoca el nacimiento para empezar con un buen pie. He aquí 10 formas:
- Procura que se cree una atmósfera de serenidad y sosiego e la sala de parto. Si es posible, pide que bajen el nivel del sonido, y si te lo permiten, escuchar música de fondo tranquilizadora y que te sea familiar.
- Da de mamar a tu hijo tan pronto como te sea posible. ¡Claro! Lo ideal es colocar a tu bebé en tu pecho inmediatamente después del parto, pues no solo lo calma, sino que te proporciona una subida hormonal que hará que el útero siga contrayéndose, ayudando así a la expulsión de placenta (la tercera etapa del parto).
- Que la lactancia sea a demanda. Esto significa darle leche materna cada que tu hijo quiera, te garantiza que nunca estará hambriento y que siempre tendrá una fuente de bienestar. Si por alguna razón no te es posible amamantar, entonces haz que la experiencia de darle biberón sea lo más íntima y amorosa posible.
- Sujeta a tu bebé cerca de tu pecho tanto como te lo permitan y puedas. El contacto directo de la piel es el colmo de bienestar, y el masaje del bebé estimula la intimidad.
- Responde al llanto de tu bebé. Ten presente que el llanto es su único método de comunicación, y para nada malcriarás a tu hijo si le regalas unos minutos de tu atención para reaccionar ante su llanto.
- No utilices productos para el baño ni para el cuidado de la piel de tu hijo durante el primer y segundo mes de vida, no son necesarios y puede ser que obstruyan su delicada piel y desestabilizan el desarrollo de los ácidos protectores de la misma. Esto puede provocar granitos, costra láctea, rozaduras, infecciones y alergias. Una buena opción es usar jabón suave neutro.
- Quédate mirando a tu bebé. Quizá lo hagas por instinto, y aunque para tu bebé la visión es aún borrosa, es capaz de ver cualquier cosa a menos de 60 cm. de distancia y lo que más quiere es ver tu cara. Así que es probable que te devuelva la mirada con adoración.
- Mantén el entorno de tu bebé tranquilo y en calma durante las primeras semanas. Evita demasiadas visitas (a menos que estén para ayudarte), esto también protegerá a tu bebé de posibles infecciones.
- Si es preciso, no descartes envolver a tu hijo e una sábana o trapo durante los primeros días de nacido. Esta forma tradicional de confortar a los bebés les da una sensación de sentirse arropados como cuando estaba en el útero, lo que lo hace sentirse más seguro. Durante tu estancia en el hospital, puedes pedirle a una de las enfermeras que te enseñe la manera adecuado de envolverlo.
- Si tu bebé tiene algún problema físico como resultado del parto, considera la posibilidad de consultar cuanto antes con el especialista, según te indiquen. Él sabrá aconsejarte sobre sus cuidados y la forma más óptima de ayudarlo en su desarrollo.